el aceite de ricino forma parte de muchas fórmulas de cremas y productos cosméticos. Sirve como emoliente, para suavizar y proteger la dermis, tanto en forma de lociones, pomadas, jabones, etc. Ayuda a tratar pieles muy secas, eccemas, descamaciones, herpes, úlceras leves, quemaduras y heridas superficiales. También es saponificable, usándose para elaborar champú para un cabello más suave, brillante y saludable. Se le atribuyen otros beneficios como ser tratamiento para los orzuelos, caspa y picaduras de insectos, sobre todo mosquitos. Es un gran aliado para combatir el envejecimiento de la piel. Reforzar uñas: Si tienes uñas quebradizas y frágiles, aplica aceite de ricino con un algodón en cada una de ellas o bien verter unas gotas en el esmalte. Al ser una buena fuente de vitamina E, las mantendrás con un aspecto hermoso. Masajear el cuerpo: Puede ser usado como aceite corporal para realizar masajes descontracturantes o antiinflamatorios, también para aliviar dolores musculares y de articulaciones.
Alivia la colitis: Para poder aliviar las molestias de este desequilibrio estomacal e intestinal, se puede realizar una compresa y aplicar en el bajo vientre. Simplemente se moja una tela y se deja actuar durante una o dos horas.